martes, 13 de mayo de 2014

Cuando la música se transforma en emociones.

La primera vez que llegó a mí  Ludovico Einaudi sentí muchas cosas, me fascinó desde el primer momento, puso melodía a mis pensamientos, constituyó la banda sonora de mis emociones.
Su música llena, atrapa por completo. Sin proponérmelo, desayunando, entré en Youtube, y elegí el concierto del Royal Albert Hall para acompañarme esa mañana, pero directamente cogí un papel y un lápiz y fui escribiendo lo que la música podía inspirarme. Como hablamos de emociones, muchas son ideas inconexas, sentimientos puede que mal descritos, ¡qué difícil es plasmar con palabras lo intangible! Y menos cuando se trata de percepciones tan personales.
Propongo un ejercicio, pulsar el play en el minuto 28:33 y disfrutar de una de mis favoritas “I giorni” durante seis mágicos minutos.




Cuando la música se transforma en emociones.

¿Cómo algo inmaterial, que no podemos tocar, nos sobrecoge más aún que lo físico? Es inspiración en estado puro. Grandeza y delicadeza a partes iguales.
Es intangible pero te “atrapa” y produce en ti una serie de sensaciones inexplicables. Emociones que se convierten casi en materiales. Podemos tocar su música al mismo tiempo que ella nos toca a nosotros, acariciar cada una de sus notas. Esas notas construyen sueños, son minutos de evasión y fantasía, de libertad, de superación, de drama, pero también de felicidad; alegría y tristeza recorren sus partituras. No es “sólo” música, no son solamente notas, aquí el azar no tiene cabida, es arte en estado puro.
“I giorni” (los días) huelen a primavera, a flores, a superación, ese paso de invierno a verano, a emoción. La emoción suena a Einaudi, y Einaudi suena a sueños. Todo esto se escapa de la razón y se deshace en el corazón. Su música es un abrazo infinito, un nudo en la garganta. Se siente como esas mariposas que revolotean en el estómago o ese escalofrío que recorre el cuerpo en el momento más álgido. Ese deseo de llorar, de felicidad, esa calma y tempestad; lo sublime, esa belleza extrema que nos lleva al éxtasis, más allá de toda racionalidad, y que es imposible de asimilar. Sólo nos queda sentir, cómo si eso fuera poco.
Pasión y ternura, mágico y perfecto.


Gracias.