
Navegamos por un mar de emociones tan bello que casi duele.
Einar Georg, con un indescifrable poema, que no hace falta comprender, nos toca el alma, nos acaricia con tal belleza que nos emocionamos junto a él; cuando termina de recitar y rompe a llorar, Olafur y su cuarteto lo acogen y continúan con el hechizo del poema, ayudándole a crear magia en estado puro.
Gracias por tanta belleza, por ese hechizo que hace que sea imprescindible pasar un día completo con esta canción en un bucle, disfrutándola hasta la saciedad; emoción asegurada.